BIO

Paul Rosero Contreras (n. Quito, 1982) es un artista ecuatoriano que trabaja en el intersticio de la información científica, el realismo especulativo y distintas narrativas ficcionales. Su obra explora temas relacionados a la geopolítica y la relación del humano y los distintos ecosistemas donde habita.

Rosero recibió un MFA del Instituto de Artes de California - CalArts y un Master Interdisciplinario en Sistemas Cognitivos y Medios Interactivos en la Universidad Pompeu Fabra, en Barcelona.

Su obra ha recibido premios nacionales e internacionales y ha sido exhibida extensamente en sitios como la 57a. Bienal de Venecia, Pabellón Antártico, Italia, la 5a. Bienal de Moscú de Arte Joven, Rusia, en el Museo Quai Branly de París, Francia, en el Museo de Historia de Zaragoza, España, el Centro de Arte H2 de Augsburg, Alemania, en la 11a. Bienal de Cuenca, Ecuador, en la 1a. Bienal Antártica, en la 1a. Bienal del Sur en Argentina, en SIGGRAPH 2017 en Los Angeles, en Import Projects, Berlin, Alemania, entro otros sitios.

Web: http://paulrosero.com/

Obra

Ensayo sobre la ceguera (Rolling and rolling), 2017

Proposal for an artificial ocean-reef. Based on the recycling of rubber tires recovered from beaches and seas in different countries around the globe, this project conjoins marine life and industrial waste within a mutant scheme.

El Pabellón de los Andes, 2015

Serie de videos que registran acciones en distintos volcanes activos a lo largo de la Coordillera de los Andes. El proyecto explora distintas relaciones que se producen en un escenario donde un fenómeno natural y las especies que los habitan o los estudian, están en constante flujo.

Otra Falla Humana, 2007

"El helicóptero se había convertido en un símbolo político, las personas lo asociaban con la corrupción" Después de la muerte de la ministra Guadalupe Larriva, la huída del ex Presidente Lucio Gutiérrez, los heroicos aterrizajes de Abdalá y los viajes de Velasco Ibarra, una ruta de helicóptero estaba trazada en la historia política del Ecuador. Nosotros los hacemos volar de vez en vez, para que la memoria no olvide tanta falla humana que suele ocultar el tiempo.